domingo, 28 de abril de 2019

Maratón de Boston 2019 (sigue el calvario)

Mucho tiempo sin escribir, supongo que no hay nada deportivamente noticiable. En general, dentro del deporte que a uno le gusta, correr, no me acompaña la salud.
Esto es sin duda lo peor que te puede pasar, un quiero y no puedo, no poder sacar el rendimiento que sabes podrías, parar, arrancar, nunca estar en punto de forma, lesiones contínuas, dolores. Lo cierto es que me da la sensación de que nunca jamás me he plantado en la línea de salida de un maratón verdaderamente bien preparado y sin problemas físicos que me impidan rendir al 100% y esta vez no va a ser distinta.

Aunque ya iba concienciado de que esta vez también iba a ser de transición, uno nunca lo acepta de buen grado. Tras haber tenido que renunciar al maratón de Valencia varios meses antes por una nueva crisis de la cadera y tras 2 meses sin correr y nuevas pruebas que verificaban la antigua lesión, aunque sin recomendar operar, volvimos a la carga poco a poco para intentar 12 semanas conservadoras en volumen para intentar coger un mínimo punto de forma.

Las primeras semanas lentas, progresivamente aunmentando kilómetros y muy pendiente de los mensajes que la cadera empezaba a dar. Tras 3 semanas de adaptación con algún buen entreno y cuando parecía que las molestias de la cadera empezaban a remitir, de repente fuertes dolores de espalda. Otra vez en el dique seco, más pruebas y finalmente el diagnóstico (fractura por aplastamiento en D6). Recomendación por parte de los traumatólogos, reposo y por supuesto no correr.

Como ya estaba inscrito a Boston desde hacía meses y con el viaje preparado con la familia y las vacaciones, me resistía a ir hasta allí y ni siquiera poder arrancar, así que cuando las molestias fueron más o menos soportables y mi sensación era de no estar perjudicándome, al menos severamente, hice las últimas 3-4 semanas de rodajes para intentar al menos llegar a meta dignamente y para allá que fuimos, nuevamente en precarias condiciones, sin entreno, sin competiciones previas para ver estado de forma, sin referencias de ningún tipo.

Viaje relativamente cómodo con mis ángeles y asentado en un apartamento en el norte de Boston, todo en su sitio, turisteo y a pasarlo bien.

La feria y el maratón en general montado a lo grande, sin escatimar gastos, con Adidas muy presente, facturando muchos millones de dólares en merchandising, nunca olvidaré la cola para pagar en el Hynes Convention Center y lo rápido que avanzaba por los centenares de cajeros para cobrarte que había y como todo el mundo mínimo se llevaba el chubasquero del maratón a 110 dólares (hasta yo me lo llevé y eso que no uso chubasquero ni a tiros).




Día del maratón, madrugón de órdago. A las 04.30 arriba para coger el transporte público al centro, allí dejar la bolsa post carrera y luego hacia los autobuses escolares que te llevarían a las salida en Hopkington entre 6:00 y 06:45. El viaje terrorífico, la hora y cuarto que estuve en el autobús nada recomendable para arrancar un maratón, la calefacción a tope, todos los corredores nos quitamos ropa, pero da igual. Está diluviando, vamos por autopista, no por donde circulará el maratón. El conductor habla por radio, creo que dice que la calefacción está rota y está a tope, no se pueden abrir las ventanas porque diluvia y nos mojaríamos. Al llegar a Hopkington el contraste es brutal, pasamos de un calor asfixiante al diluvio y búscate la vida.
Avanzamos hacia el athletes area y hay de todo (zonas de baños, agua, iso, fruta, geles... y dentro de las carpas hasta café caliente, leche, bollos...).
Mucha gente ya conoce la prueba así que llevan mantas y esterillas para poner en el suelo de césped (que está mojado y de tanto pisar comienza a haber barrillo).
Yo sobre una bolsa de basura que llevé, un café y un plátano.
Van llegando más atletas de tandas posteriores de salida y no hay sitio, se hace hueco al que se puede, pero no todo el mundo cabe y hay gente que tiene que estar a la lluvia.
Cuando queda una hora toca activar, me voy quitando la ropa, poniendo dorsal, pulsómetro y salgo para fuera, acaba de dejar de llover, la temperatura es agradable, se ha quedado buen día...
Las colas en los baños son interminables, así que me busco la vida en una esquina y vamos yendo en manada a la salida, hay casi 2 kms y voy calentando, dando saltitos, no se puede correr porque somos muchos y en general la gente camina.
Me autoconvenzo de que estoy bien, me intento motivar, quién sabe?, son muchos kilómetros, muchas carreras todos estos años, el cuerpo siempre guarda algo, aunque no se haya entrenado en condiciones. Y me digo, salimos a sub3 a ver qué tal...
Directo a mi corral, todo muy bien organizado y la gente muy respetuosa, con tu espacio sin problemas.
Presentan a los élite, el japonés que ganó en 2018 se lleva la ovación del día, himno de EEUU cantado a capella y vuelo rasante de dos cazas de combate y POOOOOOOOOOOOOOO salida casi sin avisar.

Bajada, somos muchos, no se puede ir muy rápido, adelanto lo que puedo para intentar no perder la ventaja de la bajada.
Vamos muchísmos, todos estamos colocados por marca de clasificación, así que todos somos de ritmos parecidos, vamos en pelotón... de momento bien, a 4:03-4:05 los primeros kms, cómodo y dejando pasar los kms.
Sobre el 10 o por ahí cruzo unas palabras con un zaragozano y unos pucelanos. El maño se deja caer, dice que lleva el pulso alto y los pucelanos tiran, sigo sólo. Todo va bien, no quiero mirar el pulso.
Bajo un poco ritmo para ser conservador y ceñirme al plan siendo consciente de lo poquísimo que he entrenado.

Voy un poco despistado porque todo está marcado por millas y tengo que ir haciendo cálculos. Miraría el pulso por primera vez sobre el 15, voy ligeramente alto, pero sigo a lo mío.
La carrera discurre más o menos favorablemente, pero con contínuos repechos, el circuito no es nada bueno, es un sube y baja contínuo. Vamos pasando poblaciones Framingham, Walthan, la gente anima mucho...


Paso la media en 1:28:33, no como hay que pasar una media (casi silbando), sino con una sensación de que estoy ligeramente castigado.... pero aún con esperanzas de estar vivo. Entre el 26 y el 33 vienen las four hills, son cuatro repechos de entre 500 y un km que castigan bastante. Ni que decir tiene que bajo el ritmo en ellos y el pulso se dispara, pero el plan es pasarlos lo mejor posible para si estamos vivos tirarnos para Boston los últimos 9 kms para el sub 3.
Se hacen duros, pero pienso que estoy en carrera al terminar, ahora hay terreno favorable, pero cuando nos ponemos a bajar me doy cuenta de que voy muscularmente castigadísimo, como nunca en mi vida, con la sensación de que si corro rápido los cuádriceps saltarían por lo aires, voy perdiendo ritmo y ya veo que no va a ser posible, de ahí a meta se me hace larguísimo, trotando e intentando no partirme, mucha gente anda...


Esa sensación de ir derrotado que uno ha experimentado ya muchas veces, aunque en esta ocasión claramente por falta de entreno, de fuerza, de gimnasio...

Entro en meta con mi peor marca desde mi maratón de debut en 2010 aborreciendo todo esto, pero es lo que hay (3h07:39).


Estoy roto de piernas, cojo mi bolsa y llamo a Marta, están el apartamento, no han venido (ella está con faringitis y es lo mejor), me visto un poco y al metro.

REFLEXIONES: el resultado es normal, no hay milagros en esto, con todos los problemas que he atravesado y sin apenas entreno no se puede sacar nada de valor. El valor hay que saberlo ver en que hace un mes apenas sí podía correr y dormía con muchos dolores y ahora he hecho otro maratón.
De cara al futuro, las ganas por un lado de saber que algún día se me darán bien las cosas y haremos ese maratón que tengo en las piernas, pero hay que hacerlo pronto. Lo primero recuperarse e ir cogiendo ritmo, descansar en verano y veremos si en Valencia puede ser.

2 comentarios:

  1. Hola Alberto, cuanto tiempo si noticias tuyas, me alegro que hayas cruzado de nuevo la meta de un maratón, aunque no haya sido en las condiciones que te hubise gustado pero como bien dices si hace unos meses tenias dolores insoportables y ahora has finalizado los 42 y pico, es principio del comienzo nuevamente.
    El maratón es cruel y agradecido entrenandolo concienzudamente, así pues si te falta entrenamiento tienes muchas papeletas de que te gane la partida, aunque tu has demostrado ser un sufridor y le has ganado una vez más.
    Ya digo me alegro que vuelvas y te doy la Enhorabuena por ese logro.
    Ahora a recuperarse bien y volver con más fuerza y haber si las lesiones te respetan. UN ABRAZO CAMPEÓN!!

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    1. Muchas gracias por tus palabras Joaquín. Un tipo grande. A ver si vamos tirando y nos podemos volver a ver sobre el asfalto.
      Salu2.

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