jueves, 22 de diciembre de 2005

22/12/05 (no hay mal que por bien no venga)

22 de noviembre de 2005 es el inicio de una nueva etapa en mi vida. Yo no lo sabía al comenzar ese día, ni tampoco meses después, pero viéndolo desde más lejos, con tranquilidad, sí te das cuenta.
Ese jueves de diciembre, como todos los jueves, nos echábamos el partido de fútbol 7 que nos servía como entrenamiento con los compañeros de otro equipo con los que pagábamos el alquiler del campo todo el año.

Qué grandes recuerdos de aquellos partidos con el mítico Tamburello F.C., partidos, entrenos, pachangas, tánganas y demás... vamos la salsa del fútbol.

Finalizando el partido, yo solito, como ya me había ocurrido allá por 1998, frenando se me va la rodilla, al suelo, dolor intenso y más intenso aún el dolor que me produjo el saber que otra vez me había roto el ligamento cruzado anterior de la otra rodilla en este caso. A tu cabeza sólo acude el pensamiento de "otra vez, por qué a mi?".

A urgencias, resonancia a los pocos días y se confirma el diagnóstico, aunque esta vez la rotura es parcial, no total. Decido de momento esperar y no operarme a ver qué tal, aunque de la anterior ocasión me acordaba que la inestabilidad era tal que no podría practicar ningún deporte, porque cualquier giro la rodilla no lo aguantaba, hasta andando si girabas de un modo un poco rápido/brusco la esquina.

La decisión inmediata fue la dejar el fútbol, que tantas lesiones me había dado. La pena era terrible, me parecía que era como un minusválido por el sólo hecho de no poder o mejor "no deber" jugar más al fútbol. Como amante del deporte, además de continuar mi rutina de gimnasio de casi toda la vida, cuando la inflamación menguó, viendo los consejos del traumatólogo y confiando en mi buen tono muscular, me fui a una conocida tienda de atletismo en Madrid, exámen de la pisada y me compré mis primeras zapatillas específicamente de atletismo.
A correr.... sin saber nada... sin ninguna pretensión... sólo correr. Como mucho una vez a la semana, recuerdo que me costaba mucho, no me gustaba, se sufría y no disfrutaba.

Meses después corrí mi primer 10.000. Fue una carrera del Distrito de Retiro. Me parecía una hazaña completar 10 kms. corriendo. Hice 47 o 48 minutos. Ahora veo que tampoco estuvo tan mal para debutar y corriendo una o ninguna vez a la semana.

Una foto de aquella época flanqueado por dos grandes amigos

Poco a poco, cogí el tranquillo a correr, cada vez más carreras populares, entrenando algo más, no mucho, dos días semanales, primera media maratón... hasta que un día de borrachera con los amigos allá por 2009, salió el tema de hacer un triatlón el año que estaba por entrar. Para ellos ahí quedó el tema, pero yo, en el verano de 2009 me puse a nadar... EL INICIO DE TODO.

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