miércoles, 26 de abril de 2017

Maratón de Rotterdam 2017

Es duro ponerse a escribir sobre una prueba en la que has volcado tantas expectativas y tan amargo sabor me ha dejado. No sé bien aún que ha fallado. Creo que ha sido un cúmulo de cosas, porque de lo que estoy seguro es de que he entrenado bien, mejor que nunca y que en algún momento de la preparación, obviamente no el día del maratón, he estado en una forma muy buena, lástima que al final no haya salido. Habrá que seguir intentándolo.

Pues este era el gran objetivo de 2017. Se fraguó después de que me diagnosticaran la rotura del labrum de la cadera. Después de opiniones de traumatólogos, médicos deportivos, fisios y gente que ha vivido la lesión, me quedó claro que tenía que convivir con la lesión e ir valorando si podía seguir en la brecha con ella.
2016 tranquilo, acelerando de vez en cuando, algunos 10k, algunas medias, un IM (se dice pronto), aunque volúmenes contenidos, para acabar con San Silvestre. Resultados decentes y buenas sensaciones que corroboraron mi idea de estar en torno a las 2h:50 en Rotterdam.
MMP en la media de Getafe, allá por finales de enero estaba como un toro, corría con ligereza y fuerza.
En medio de las semanas de volumen (las últimas 12 de específico de maratón he promediado 80kms) me encontraba más cansado en ocasiones y mejor en otras. La media de Fuencarral salió regular, la noche anterior se me fue de las manos, pero tampoco era objetivo, iba a ir a ritmo de maratón, pero viendo la dureza del recorrido y el pulso que llevaba decidía hacerla a pulso de maratón (1:26).
Una semana de 100 kms, con algunos entrenos buenísmos, me dejaban grandes sensaciones.
El test fundamental de la media de Aranjuez no salió bien. Aquí iba a salir a por sub1:20, pero nunca me noté ni cerca de la marca, algo de falta de frescura y un día de calor importante arrancando a las 11h me dejaron en un 1:23:04 dejándome ir en los últimos 10k.
No tenía que cundir el pánico. Las dos tiradas más largas de 25 y 30k salieron a la perfección con ritmos medios por debajo de 4:20.
La penúltima semana test de una hora a pulso de maratón. Lo hago por la tarde a la hora de más calor del día y sale a 4:06 para 146 ppm, no está mal, pero podría estar mejor, aunque claro que el calor determina mucho el pulso y el resultado del test.
Lo pero está por venir. Ese jueves empiezo a notar mal la garganta y el viernes totalmente afónico, muchos mocos, dormir fatal respirando mal. Un resfriado supongo, que mala suerte, llevaba meses sin ponerme malo. El caso es que el miércoles siguiente sí cunde un poco el pánico, llevo dos días casi sin dormir, tengo una tos seca terrible que no puedo evitar y apenas pego ojo.
Voy al médico y me dice que tengo sinusitis, antibiótico, spray nasal.
Sigo tosiendo por la noches y compro un jarabe antitusivo para llevar a Rotterdam.
Los entrenos estos últimos días, al ser más suaves me dejan sensación de no estar en forma, además la sinusitis, el trabajo, la tos, la falta de sueño...
Así parto el viernes para Rottedam. Al llegar al hotel tarde, pero estar todo digamos en su sitio, Iria, Marta, el equipaje y cenando en el italiano del hotel tranquilamente me tranquiliza.
Esa noche duermo genial, el jarabe ha funcionado.
El sábado, vuelta por la ciudad, vista a los sitios más característicos de Rotterdam, recogida de dorsal. La suerte está echada.



Duermo bien, la logística está fácil. Se arranca a las 10, estoy a 4 paradas de metro y es muy rápido. Estoy en un cajón delantero... voy convencido de que he trabajado bien y que tienen que salir las cosas. A eso hemos venido. Dadas las circunstancias decido salir a por 2:53. Se anuncia un día de calor (increible que de los 10 días que estuve por allí, el único de calor fue ese domingo).
Algo de calentamiento en el cajón y arrancamos. No hay tráfico, salgo muy adelante, concentrado en el ritmo. El sol ya calienta, pero espero buscar sombra. Pasamos el Erasmusbrug por primera vez, es espectacular, las sensaciones son de ir pelín forzadillo, pero he entrenado estos ritmos intensamente y hay que seguir el plan. Voy tan concentrado que ni me doy cuenta de cuando pasamos al lado del estadio del Feyenoord (con lo que soy yo para estas cosas). Vamos al ritmo previsto (4:03-4:04).




Desde muy pronto vamos por una zona nada bonita, primero una especie de circunvalación donde pega el sol de lo lindo y luego zonas residenciales, incluso algunas con cierto aspecto rural, un riachuelo, zonas verdes sin urbanizar. Primer vistazo al pulso en el km 10 y voy a 143 medias (muy mala señal) debía estar 5 por debajo y con mejores sensaciones. Hay que seguir.
Vamos ahí, no hay grupos organizados, cada uno un poco a su ritmo. Un poco antes del km. 15 veo en la cuneta a Chema Martínez que está esperando a alguien, le saludo y le digo si no corre...
Lo cierto es que llegados a un punto y con un montón de pruebas a mis espaldas, hay que saber interpretar y las señales no son buenas, últimos 10 días con sinusitis, calor, pulso, no voy a aguantar este ritmo, así que sobre el km18-19 cambio el chip y me digo que hay que intentar salvar los muebles e intentar MMP. Rebajo el ritmo y empiezo a rodar sobre 4:15.

Paso la media en 1:27:15, doblando 2:54:30 (que ni de coña) y para hacer marca me valdría una segunda media de 1:31 (correr sobre 4:18), todos estos cálculos no me evaden para nada del sufrimiento, hago lo que tengo que hacer, como y bebo en los avituallamientos según el plan y también me refresco permanentemente con esponjas que hay cada poco.
Sé que Marta e Iria están esperando en el km25 en la puerta del hotel, es una gran alegría verlas y un objetivo intermedio que supone un premio. Un poco antes paso a una corredora africana (una élite supongo), va andando, tambaleándose, como una autómata, es incapaz de dejar de intentar avanzar y sentarse, pienso en ella, da cierta pena, no ser capaz de darte cuenta de que no vas a ningún lado y de que en breve vas a caer al suelo.


Vamos aguantando, vuelta a pasar por el Puente de Erasmo y marco un km sub 4 gracias a la bajada del puente, la gente anima, los holandeses pronuncian Alberto fatal, jajajajaja, pero se agradece...



Unos kilómetros por el centro, el pulso es muy alto, por encima de 150 y ya voy por el pulso medio que debiera tener en la meta y aún queda un tercio de maratón, mi ritmo ha ido bajando progresivamente y corro a 4:30. Cuando alcanzo el parque que hay que rodear durante varios kilómetros para luego volver al centro a meta, me doy cuenta de que no hay nada que hacer, no hay fuerzas, ni sensaciones, ni ritmo, ni nada.

Nuevo cambio de chip, ya sólo queda llegar a meta (recuerdo cuando me retiré en Bilbao 2013 y no voy a volver a hacerlo) hemos fracasado, qué decepción siento, había trabajado como nunca y hecho las cosas bien. Me dejo ir trotando, a ritmos de 4:45-4:50.
En el km 35 hay pantallas gigantes y Marta e Iria han grabado un video que sale en pantalla cuando la alfombra detecta mi chip, es imposible no soltar alguna lagrimilla, una gran alegría, aunque esté siendo un duro palo para mi.
Me pasa el grupo con las liebres de sub3 y no hago ademán de seguirles, no tengo fuerza. Haciendo la goma pasa Chema Martínez tirando de un tipo, que me dice que es su hermano cuando le digo que menuda liebre de lujo se ha buscado.
Lo cierto es que mi ritmo ha bajado muchísimo, ya por encima de 5 el km. Voy corriendo por un parque de Rotterdam a ritmo más lentos de los más lentos a los que he corrido en todo la preparación, es que ni en días de descanso, ni regenerativos he rodado un sólo km tan lento. La decepción de ver lo que está sucediendo me invade.
Empiezan a dolerme las plantas de los pies, probablemente porque estoy corriendo medio mal y muy lento, no estoy acostumbrado a rodar tan lento, miro el pulso y ha bajado. Y digo, venga coño, arranca o al final con el dolor de pies va a ser un infierno para tí. Y acelero un poco para volver a rodar los últimos 4 kms en torno a 4:45.


Entro en meta sin ninguna alegría, globalmente el peor maratón de mi vida y para el que más había entrenado y más expectativas tenía. 3h:06:35, una anécdota.


Camino por la zona acotada, medalla, algo de beber (muy pobre el avituallamiento de meta), sólo hay agua, algún isotónico y fruta. Me siento a estirar un poco, no hablo con nadie. Da la sensación de que toda la gente que hemos entrado en meta hemos fracasado (supongo que la gran mayoría iría a sub3 y no les salió), hay silencio, nadie parece contento.
Me voy rápido, he quedado con Marta e Iria en el ayuntamiento y me obligan a dar un rodeo de cojones para llegar.
Llego y allí están, qué guapas, es imposible no esbozar un sonrisa al verlas, me cambio de ropa y empiezo a asumir el resultado, no hay otra.


Me voy a ahogarlos al Biergarten al lado de Centraal Station, un sitio brutal, música disco electrónica ochentera, cerveza y comida al aire libre, hay un ambientazo.

Pasadas un par de semanas intento aún averiguar qué ha pasado, he vuelto a correr, el pulso es mucho más alto de lo que era hace semanas, así que llego a la conclusión de que he llegado a Rotterdam pasadete de entreno y que la sinusitis y el calor acabaron de darme la puntilla. Ver como tras tanto trabajo, he hecho un maratón a un ritmo superior al que saqué en tiradas largas de 30 kms y con más de 10 pulsaciones más es un dato que confirma que no llegué a Rotterdam en buen momento, sino tostado.
Es duro asumirlo, pero hay que hacerlo y por supuesto habrá que volver a intentarlo. Ya veremos cuándo y dónde.
Un saludo.

martes, 31 de enero de 2017

Media maratón Getafe 2017

Tras un tiempo sin escribir, volvemos con la crónica de una carrera.
En primer lugar decir, que desde la última experiencia triatlética en Marina D'Or, me he apartado de este maravilloso deporte, al menos de momento. Necesito un respiro después de 7 temporadas consecutivas entrenando día sí y día también, con los condicionantes que todos los no profesionales tenemos (familia, trabajo y demás compromisos).
Así que durante estos meses me voy a dedicar única y exclusivamente a correr, con el gran objetivo puesto en el Maratón de Rotterdam del 9 de abril. Sólo correr, gimnasio, descanso y buenos alimentos.
Por el camino claro está habrá algunas carreras donde también trataremos de rendir.
Ya forma parte del pasado la San Silvestre Internacional 2016 con un decente 36:43.

La preparación para llegar medianamente bien al 31/12, unido a dos semanas posteriores con algo más de volúmen, me dejaba a 12 semanas del gran objetivo, 12 semanas de trabajo específico de maratón, 12 semanas donde voy a cambiar radicalmente lo he venido haciendo en mis anteriores maratones. No sé si me llevará al éxito o a la mejora que pretendo, pero lo cierto es que al menos la motivación ha subido, hacer cosas nuevas, entrenos nuevos basados en principios diferentes a lo que había hecho antes me hace entrenar con muchas ganas. He hecho un mix basado en la experiencia de otros corredores y blogueros con buenos tiempos en maratón y en la sabiduría del gran entrenador italiano Renato Cánova. Ahora sólo queda entrenar e ir valorando....
Para empezar primera piedra de toque en Getafe, con buen resultado y sensaciones.
No tenía pensado ni siquiera participar puesto que me iba a pillar con sólo dos semanas específicas y a 10 de Rotterdam, pero por diversas circunstancias para allá que fui, sin mayores intenciones que rodar cómodo y ver que salía.
Un placer encontrarse con colegas Manu, Triker, Chache antes de empezar. También Dani del 3XM y algún otro más.
El día es frío, hay niebla y chispea. Salgo de corto como de costumbre, buff y guantes.
Me coloco en el cajón sub 1h20', aunque sin intención de correr tanto. Lo cierto es que aunque esta prueba tenga tanto nivel, me sorprende lo atrás que estoy. No me cuadra tanta gente por debajo de 1h20'.


En definitva se da la salida, hay tapón, lo normal. Mucha gente lentísima en el cajón, no lo entiendo, pero es batalla perdida, voy esquivando corredores y me meto al carril bici por la derecha, hay mucha gente, este principio es ligeramente favorable, no voy a full como otras veces que he metido un primer km muy fuerte, sino que a ritmo desde el principio.

Voy en un grupo gigantesco, de hecho no es un grupo, es una marabunta de corredores.
Y sin darme cuenta estoy con el del globo de 1h20'. Voy cómodo, a gusto, así que me digo aquí me quedo y de paso si hay algo de viento, aquí resguardadito. Recuerdo que esta primera parte discurre por un PAU muy descubierto, avenidas, rotondas, giros y si vas tirando puede pesarte.
Ahí voy metidito, sin exponer nada. Sobre el km. 8 o así la liebre da un pequeño cambio de ritmo, es mi sensación, porque yo sigo al mismo ritmo y voy bien, puedo hacer  un esfuerzo y meterme detrás, pero prefiero no hacerlo. Así que pierdo unos metros, a pesar de que pienso que me puede pesar quedarme medio sólo, soy de los primeros de los que se han descolgado y efectivamente algo de viento hay, pero pronto salimos del PAU y volvemos a la gran avenida de salida donde vas más tapado.

Desde aquí voy pasando gente que se va descolgando del grupo, contínuamente, voy cómodo, noto el pulso controlado, las piernas fuertes, vamos subiendo y no bajo el ritmo ni noto un esfuerzo excesivo.
Sobre el km. 13-14 adelanto a Triker que había salido fuerte, pero ha pinchado. Y sobre el 15 al gran Luis Paulino, cruzamos alguna palabra y sigo para delante.
El globo sigue a la vista, pero está lejos, hago cálculos aunque no sea muy necesario, pero ya veo que voy a bajar de 1h21 si todo va bien.
Sólo pienso en el giro de 180º para volver por el centro. Cuando estoy ahí no recordaba que hubiera tanto adoquín, recordaba una zona rápida y favorable y ni es un terreno cómodo (adoquín y zonas de baches), ni tan favorable como recordaba, es más bien llano.
Sobre el 18-19 adelanto a Iñaki, un corredor de más nivel que yo, que también ha pinchado. Y sigo tirando, intento calcular mi tiempo final, sé que incluso podría ser sub 1h20, en la avenida final me lanzo a muerte, esto sí es bajada, pero al pasar por el km 20 me doy cuenta de que el 1h20 no puede ser, tendría que hacer el último km a 3'. Así que yendo fuerte y relajado.

Entrada al estadio, tiempo neto 1:20:35'' en meta. Posición 170º. MMP y casi sin despeinarme, estoy gratamente sorprendido.
Muy contento, no pensaba ir tan rápido, pero es que las sensaciones de control eran máximas. No me noto en la llegada cansado, ni cargado, muy fuerte.




Comento en la llegada con otros corredores y conocidos, muy buenos tiempos por ahí.
Ropero, me visto, hace frío y de vuelta al coche con Triker y Manu.
Todo va por muy buen camino.
Quedan 10 semanas y las expectativas y las ganas son máximas.
La próxima cita importante como gran test será la media de Aranjuez, donde sí saldré a arriesgar para 1h19, incluso algo menos viendo lo bien que me ha ido en Getafe.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Pure Triathlon 226 Marina D'or

De vuelta al Iroman nada más y nada menos que 2 años y medio después. No estaba en mis planes hacer ironman durante unos años, hasta que Iria se haciera algo más mayor, pero la posibilidad surgió con la llegada a Madrid de una nueva prueba en 2015, KM0, que ante mi sorpresa había salido adelante.
La logística de correr en casa, por carreteras conocidas, mis puertos, hasta ya había nadado en Ecotrimad 2011 en el embalse de Riosequillo y qué decir de correr por la zona de Madrid Río en los alrededores del Calderón y acabar en Puerta del Sol tras subir Cuesta de la Vega y Calle Segovia, he pasado por ahí miles de veces. Para mi era perfecto. No tenía que movilizar a la familia y era una oportunidad de hacer algo bonito en casa. Así que me inscribí nada más terminar la primera edición, allá por septiembre de 2015.
Pues mi gozo en un pozo, 3 meses antes de la prueba se anuncia su cancelación por falta de viabilidad según los organizadores, vamos traduciendo… que a esas alturas no veías que te ibas a forrar, sino que habría que seguir luchando para consolidar la prueba y decidiste ir a lo fácil, CANCELAR. Pensando siempre en el triatleta. Esto daría para otro debate, pero el triatlón y el deporte popular hace ya algunos años que se ha convertido en un auténtico circo, sin regulación y donde cualquiera se mete a organizar pruebas, que luego o son un fiasco o peligrosas o simplemente no salen adelante, echando por tierra el esfuerzo e ilusiones de los que osaron inscribirse.
El caso es que ya me había hecho a la idea de hacer Ironman este año. Para mi era un año de transición, después de que me diagnostican un choque femoroacetabular con rotura de labrum de la cadera izquierda. Renuncié al Maratón de Madrid y simplemente empecé el año corriendo poco a poco, escuchando al cuerpo, valorando las molestias y viendo si podíamos seguir adelante. Viendo que así parecía ser, pues seguí  entrenando sin grandes volúmenes haciendo alguna prueba (3 10k, una media maratón, un par de travesías, una cicloturista) hasta el verano en que empezaría con los volúmenes para el km0. La noticia de la cancelación me dejó K.O., justo la semana en que empezaba a entrenar para la prueba. Así que lo primero que hice fue buscar otras opciones. Descartando Mallorca por logística, nos quedaba por esas fechas ICAN Gandía o Pure 226 Marina D’or.
Nos hicieron una buena oferta a los del Aguaverde que habíamos salido rebotados del km0 y para allá que nos embarcamos.

La preparación pues más corta de lo que debiera ser, pero intentando optimizar el tiempo. Las cinco semanas de volumen (septiembre y la primera de octubre) con una media de 14.3 horas semana, imposible sacar más tiempo. Madrugones fin de semana y en alguna ocasión corriendo a las 06.00h antes de ir a trabajar.
La sensación es que llegaba bien en el agua, decentemente en la bici (para cumplir) y relativamente bien a pie aunque con poco volumen. Así que la estrategia era nadar al nivel, ir un punto conservador en la bici (con especial hincapié en la comida y la hidratación) y ver si podíamos rendir a pie, mi sector.
El viernes, día anterior a la carrera fue de lo más ajetreado. Esperé a que mi mujer saliera de trabajar, antes había recogido a Iria del cole y estuve toda la mañana haciendo cosas (comida, maletas, cargando el coche, rodar un poco para soltar piernas), así que salimos hacia Marina D’or a las 17:30.
El viaje no se dio bien, atascos a la salida de Madrid, accidentes, obras. Sólo una parada para ir al baño y estirar piernas. Llegamos al hotel Gran Duque a las 22.30, donde hice el check-in del apartamento que había alquilado y subí a la habitación de Augusto a por el dorsal que me habían recogido. Al bajar al coche, Iria estaba ya muy cansada y llorando, con hambre, sueño….
Llegar al apartamento una odisea, entre que lo encontramos entre esas calles y esos mastodónticos edificios de apartamentos, además había que cargar con mil bolsas, nevera, bici…
Para más inri, Iria con fiebre. Tras medio instalarnos por fin cenando a las 01.00 y en la cama a las 01.30 (no son horas a las que acostarse para hacer un IM al día siguiente).
A las 05.00 arriba y a las 06.00 en la calle. Esto da comienzo a las 08.00.
Ha llovido por la noche, está todo muy mojado.

Llego al box y oscuridad casi total, me dicen que se les ha ido el foco que tenían, así que me toca prepararlo todo con la luz de la linterna del móvil sobre el césped totalmente empapado, dejo la bici, las bosas de transición y ya me encuentro con Juanvi, un grande. Y su mujer María. Pronto empieza a llegar la gente del Club, charlamos amistosamente, un buen grupo, no parece haber nervios. Llega el momento nos ponemos el neopreno y a la salida.



Somos poca gente, 145 inscritos, que si sumamos alguna baja pues menos. Todo el mundo se pregunta por el circuito, las boyas… la primera apenas se ve, aún no ha amanecido y ya pasan de las 08.00, todo el mundo entiende que la salida se retrasa a la espera de una mayor visibilidad, pero a la media hora se dirigen a nosotros por megafonía y nos anuncian que ha habido un accidente en la carretera que baja de Cabanes y que están esperando el permiso de la Guardia Civil para iniciar la prueba que supuestamente no se dará hasta que se retiren los vehículos afectados.
Mucho triatletas protestas, esta misma excusa se dio el año pasado y la probabilidad de que pase esto mismo en dos ocasiones es ínfima. Huele a que algo no está bien y a que no hay accidente.
Y ahí estamos en la playa, todos, los triatletas sentados en la arena neopreno puesto, hablando los unos con los otros…




Finalmente 1h30’ después nos dicen que ya hay permiso para arrancar, pero que el retraso va a hacer imposible hacer el formato previsto por falta de luz, se propone recortar el agua o la bici y finalmente se decide dejar la bici en 3 vueltas y no las 4 previstas porque habría participantes a los que no daría tiempo a terminarla con luz y eso no era factible. Hay algunas protestas, pitos, incluso algún lanzamiento de botellas, algún abandono antes de salir, pero o lo tomas o lo dejas, así que la grandísima mayoría se pone las gafas y a por ello, a intentar salvar el día.


POOOOOOOOOOO...




Se da la salida, hay olas que rompen fuerte, se hace difícil avanzar, el sector va a ser movido.
Giramos en la primera boya, no encuentro hueco, hay tráfico. A los 500m más o menos ya empiezo a ir cómodo, sin nadie delante taponando, voy siguiendo gorros porque las boyas es difícil verlas con tanto oleaje, que es ligeramente a favor, aunque te arrastra a la playa. Hay que ir rectificando para no alejarte de la boyas, van pasando una tras otra, había triangulares, cuadradas, redondas, forma de salchicha, amarillas, rojas, un poco lío la verdad. Se giraba en una cuadrada roja, hasta ahí bien, nuevo giro y vuelta. Ahora corriente en contra y las olas siguen pegando de lo lindo, muchas veces cuando levantas la vista no ves boyas si estás bajo la cresta de la ola, así que hay que levantar la cabeza más de la cuenta, se me está haciendo larga la natación, a mitad de la vuelta oleada de gorros rojos (son los del half) que están girando. Menos mal que debe ser un grupo delantero porque van a buen ritmo y no nos taponan. Espero llegar a la boya triangular amarilla que dijeron, la veo y cuando voy a girar para el arco, la gente sigue… con los cual los sigo, no entiendo nada. Resulta que hay otra triangular más allá, sigo sin entender nada, si se giraba en la triangular ¿Cómo es que hay dos triangulares?. Bueno, toco tierra en 1h11 (muy lento, pero las condiciones no han sido buenas) para 4.000m y 1h12 hasta la alfombra del chip.



video

Transición un poco esperpéntica, hay algo de tierrilla en la carpa, césped. Me cuesta meter el neopreno en la bolsa de transición, la boca no es muy amplia, me pongo las gafas pero totalmente empañadas así que me las quito y corro con el casco puesto a por la bici. Zona de compensación y al lío.


Monto bien, miro el reloj para darle al lap y algo pasa no cambia a modo bici, estoy ahí dándole a los botones y lo que pasó es que al acabar el agua le di al stop, no al lap, no me ha contado la transición. Primer giro a la izquierda y me meto en dirección contraria, está fatal señalizado, sólo un cono, pero no te indica si hay que ir a su derecha o a su izquierda. Viene gente a 40 x hora de frente, esquivamos mutuamente, salvo la hostia de mi vida, a puntito…
Vuelvo a mi carril, ya tengo el garmin en modo bici, me coloco bien las zapas y esto empieza. Calma.

Antes de salir de Marina adelanto a Augusto, me dice que tiene que parar, que tiene problemas con el portabidón. Y en la parte que pica para arriba, aún con buen asfalto, cojo a Anrock que va fiel a sus watios. Empieza la subida de verdad, con un asfalto por llamarlo de alguna manera, horroroso, parcheado, llenos de baches, roto, la bici da mil botes (ya lo conocía porque bajé por allí este verano). No se me hace especialmente duro quitanto el último km que sí tiene una pendiente seria. Hay mucha gente, nos hemos mezclado los del half y el olímpico al juntarse todas las salidas por el retraso inicial. Me pasa gente del half, muy pocos del ironman.

Tras coronar viene un tramo de unos 8 kms llanos con tendencia a subir por buen asfalto hasta el avituallamiento de Vall d’Alba, allí pillo medio plátano y luego giro para ir favorable hasta Cabanes, se pasa por el pueblo y bajamos el puerto.


Está aún mojado, también hice el descenso este verano y no era muy peligroso, pero hay que tener cuidado. El tráfico está cerrado (cosa buena). Primera curva un poco más cerrada y un tío se va por el barranco, se paran cuatro a socorrerle y yo el triatleta que va delante avisamos al voluntario próximo que vemos para decirle lo ocurrido.
Más caídas en otras curvas, las pocas con un mínimo de técnica. Creo que la gente va demasiado a saco porque insisto en que la bajada no es peligrosa.

Ya en la última parte de la bajada, tramo recto sin complicación alguna un tío en el suelo cubierto por una manta con mala pinta, mal rollo. Giro a la derecha y un tramo de 2kms entre zona agrícola con un asfalto indigno para una prueba de este tipo. Es un poco vergonzoso la verdad.
Giro camino a Marina y se vuela, buen asfalto y terreno favorable. Primera vuelta a 30.4 para más de 48 kms. Hago cálculos rápidos y digo joder! Al final aún recortando, no creas que va a salir mucho menos que en un ironman, unos 144 y si hubiéramos dado las 4 vueltas habrían salido 193 kms!!!!!.

Segunda vuelta,  me centro en comer, era el plan. La primera vuelta he podido comprobar lo que sabía, el circuito es bastante exigente, por desnivel, mal asfalto, giros y rotondas.

Llevo mucho CH en mis botes (un mix de maltodextrina, dextrosa y un poco de avena de vainilla para dar sabor), están ricos, me sientan bien. También 4 medias barritas de albaricoque y unos frutos secos para cortar el dulzor. Cero agua, el día es fresco. Algunas pastillas de sal únicamente.


En la subida con el asfalto chungo me pasa Anrock, él sigue constante y yo he decidido bajar el pistón un poco. Hay un poco de aire en la zona de arriba, nada preocupante pero no quiero tostarme y trato de ir cómodo, comiendo, bebiendo y disfrutando dentro de lo que cabe. En la segunda bajada del puerto, ya seco y en la memoria, bajo muy rápido.

Llego a Marina y la media ha bajado a 29.6, me he relajado bastante.
Me cruzo con Anrock, está unos 4’ por delante. Última vuelta, hago mis cálculos de lo que voy a comer, beber y tirando.

Ya apenas ves a nadie, nos quedamos sólos los del 226. Una chica del half sube andando el repecho duro, madre mía. Al acabar el repecho, cojo ritmo y me pongo a mear sobre la bici. A partir de ahí, aprieto un poco, me he quitado un peso de encima con la meada, voy con mucha fuerza y empiezo a coger a gente que va muy tostada.

En la zona de llano 4 o 5 y en la subida previa a bajar el puerto otros 2-3. Llego a Marina con mucha fuerza, habiendo comido y bebido, queda correr. 29.2 de media. Circuito duro duro, como muestra sólo 4,5 km/h más lento que el ganador Iván Álvarez, hombre Kona.
Transición lo más rápida que puedo, cruzo unas palabras con un par de triatletas con los que coincido y saldo a correr. Voy ágil, 4.45, el ritmo normal previsto. Saludo a Xuso, exaguaverde al que reconozco que se va con sus bártulos del half, voy con buena sensación, pero poco duran. Al km o km y medio me vienen dolores de estómago serios, tengo que aflojar.



Toca aguantar como se pueda y esperar a que remitan. Me cruzo con Toledano, me sacará unos 3-4 kms y poco después a Carlos, un poco más allá a Anrock que sigue a 3’. Todos van muy bien. Nos saludamos y a seguir.
En el avituallamiento del fondo no pillo nada, no hace calor y el estómago no me deja. Las sensaciones son horribles y es muy difícil para un tío como yo, rapidillo corriendo podemos decir, empezar un ironman y al kilómetro estar corriendo a 5.30-5.45. Así no me merece la pena, entre la distancia amputada en que han dejado la prueba, que no voy, que no he visto a mi gente e Iria estaba con fiebre el día anterior y todo lo que queda, decido retirarme al término de la primera vuelta. Sigo en esos ritmos hasta el final de la primera vuelta, he bebido un poco de cocacola en el km 7 y cuando voy a acabar la vuelta está todo la basca del Aguaverde animándome, también me anima Almagro que ha ganado el half, al que antes ví arriba y le felicité, el garmin dice que cada vuelta son 9.7 kms (multiplico y eso hace un maratón de 38.8 cortito), oye sólo tres cosas y parece que todo cambia, el dolor de estómago es menor y empiezo a alargar la zancada, voy a tirar otra vuelta.


Empiezo a correr de nuevo a  4.45-5.00 con facilidad, adelanto a todos a los que me han pasado antes, pero esta vez les paso como una exhalación, me vuelvo a cruzar a los aguaverdes, no he perdido mucho respecto a ellos. Y aquí empiezo a disfrutar, cuando vas ligero, sin sufrir, adelantando, saludando a la gente, hablo con los de los bares ¿Cómo va el Barsa?, con la peña que anima, los niños… algunos ya me llaman el crestas, jajajaja…


Pienso en comer, pero sólo pensar en un gel (llevo 3 en el top) me provoca arcadas. No sé si podrá aguantar con coca cola todo el maratón, veremos.
Así pasan los kms. veo a Marta e Iria, parece que están bien. A veces chispea un poco, sigo bebiendo cocacola, sobre el km 17 oigo pitar una bici, viene Iván Álvarez que va a ganar, le quedan 2-3 kms, me aparto y me dice que llevo buen ritmo. Me contagio y me pongo detrás de él unos 400-500 metros, voy genial con suficiencia, miro el reloj y voy a 4:11, jajaja…


relajo porque eso no puede ser, le dejo ir, pero continúo a 4.30 con facilidad. Empiezo la tercera vuelta, ya no me para nadie pase lo que pase, toda la peña del aguaverde animando, mi familia por ahí, la situación controlada, unos locos con un megáfono al fondo con los que ya haces vínculo… el caso es que no sé ni cuando ni como, pero vuelven los dolores de estómago a la vuelta a Marina, tengo que relajar de nuevo y me meto en un bucle de correr por encima de 6 del que me cuesta salir, sigo intentado beber coca, pero ya me es difícil.
Antes del final de la tercera vuelta me paro a mear, aunque no tenga ganas, a ver si me vienen sensaciones, de lo otro no me vienen ganas. Y voy un poco mejor, pero a ritmo lento. Última vuelta, voy entregado, pero voy a acabar, hay que conformarse con lo que hay, aunque en teoría debería de haber mucho más.

En los últimos 4 kms o así ya es de noche y empieza a llover con cierta fuerza, me cruzo a Anrock, va para meta, super maratón ha hecho constante, como debe ser. Un poco de cuidado en la zona del final porque no se ve y es un descampadillo con piedras, barro y tal, me cruzo a la gente que va con frontal. Pierdo alguna posición, pero sobre todo en los últimos 2 kms. me pasan 2 y a un km de meta los veo a mi alcance y digo, no voy a peder dos puestos, no sé como pero me pongo a 4.15 el último 800 (a ver si es que me relajo y no sé sufrir pienso… porque si vas entregado no puedes meter ese cambio, analizaré) y les paso, giro a meta y veo que ellos siguen, iban con vuelta perdida.
Están mis compañeros del club animando, son muy buena gente, han estado animando toda la carrera, muchos de ellos se han hecho el half y están ahí animando, tomando cerveza, sacando fotos, son unos número uno todos ellos y ellas.
Entrada en meta 9h58’. El tiempo da igual, está desvirtuado. Puesto 30 de 114 llegados a meta.







No estoy contento en la llegada a meta, no he podido correr a mi ritmo, sólo en una pequeña parte y no tengo la sensación de volver a ser ironman porque al final faltan kilómetros de bicicleta, pero una muesca más en el revólver y ojo que aunque falten 37 kms. de bicicleta estamos antes una prueba exigente. Una cerveza en el post meta, algo de comer, un besito a mi gente y para casa que está lloviendo.


CONCLUSIONES:
En primer lugar la deportiva. Hay que conformarse con lo que hay, no hay otra y seguir aprendiendo de uno mismo, por años y años que lleve en esto. Es indudable que no acabo de correr bien en un ironman, no súper, sino únicamente al nivel normal al que debiera correr. En esta ocasión  30’ menos debiera haber hecho, pero por una razón u otra no doy con la tecla. En esta ocasión los dolores de estómago me lastraron, quizás metí demasiado en la bici y debí bajarme más ligero e ir alimentándome en carrera, no sé… Por otro lado, aún teniendo un día malo y momentos de ir totalmente entregado pude medio salvar los muebles a 5:42 lo que habría sido un sub4 horas en un maratón normal y un sub11 en un ironman normal. Por lo demás, en el agua y en la bici creo rendí al nivel esperado, el que había.
En segundo lugar, la humana. Nuevamente vuelvo a comprobar la buena gente que rodea este deporte y este Club, quedan buenos momentos para el recuerdo, risas, fotos. No me quiero olvidar a nadie Jota y Señora, Roger y Señora, Augusto, Anrock, Carlitos y Toledano (6º y 8º de la general y primeros de sus GGEE, enormes), Nacho, Juander, Javi (ánimo), Juanito, Juanvi y María, Trivi, Almo, Dani??. Y otros triatletas con los que crucé conversaciones, saludos, gente animando, etc… que hace que aunque la prueba haya sido un desastre organizativo, pues te queden buenos momentos y recuerdos por lo menos.
Y en tercer lugar, la parte reflexiva de todo esto. Está claro que la prueba al final deja un sabor de desastre auténtico, un ironman con distancias que no lo son. Circuitos mal medidos y un trozo de 37 kilómetros de bicicleta sin hacer por culpa de la lamentable organización. Después de un año en el que todo han sido cancelaciones, anulaciones, cambios de recorrido y soluciones de urgencia (Ecotrimad, Travesía de Tabarca, KM 0 y Pure 226), además de noticias sobre muchas otras pruebas desastrosas y más cancelaciones, tengo la firme intención de dejar de lado un poco el triatlón, por lo menos la competición, no el entreno que al fin y al cabo es lo que me gusta, hacer deporte. No me federaré en 2017 y veremos si compito algo, si lo hago será algún medio cerca de Madrid, algo cómodo y medio fiable que no me suponga grandes trastornos incluso si cancelan o sucede algo.
Tras 7 temporadas practicando triatlón, me he cansado del circo en que esto se ha convertido. Sin duda que en los años siguientes se acabaron las pruebas, sólo a competiciones contrastadas porque de otra manera te puede tocar saborear el regusto amargo de haber perdido el tiempo y de que se hayan reído un poco de ti.
Ahora a pensar en correr, espera San Silvestre, Aranjuez y sobre todo el gran objetivo Rotterdam.